CARTEL 2 LGTB.jpgLa homosexualidad, el lesbianismo, la transexualidad y los cuerpos no normativos en general han estado ligados durante mucho tiempo con la vergüenza, desagrado, sufrimiento y han sido causa de discri­minación. Los grupos feministas, grupos de mujeres lesbianas, trans y hombres gays han sido precursores en la lucha para superar esta si­tuación, llegándose a crear un movimiento LGTBIQ fuerte y diverso.

El sistema educativo debe de ser motor del cambio. En primer lugar debemos cuidar el propio entorno, ya que no podemos olvidar que en él se encuentran jóvenes que están desarrollando su propia sexua­lidad e identidad de género, y es de suma importancia hacerles sen­tirse libres de discriminación y sobre todo que puedan comportarse y manifestarse en libertad.


Debemos abordar el tema en su totalidad, no olvidando que las di­versidades son múltiples, con distintos matices, y que la propia di­versidad nos enriquece. Solo desde esta premisa podremos pasar a la acción positiva.




Al alumnado le gusta hablar de sexualidad, y es por ello necesario gestionar adecuadamente la información que podemos y debemos llevar a nuestro entorno educativo. También el alumnado LGTBIQ es agente de cambio, aun padeciendo una discriminación en su en­torno, tiene el pleno derecho a mejorar sus condiciones, a vivir su sexualidad y género en libertad… y todo esto sin tener que esperar a LGTBIQ llegar a la edad adulta. Por desgracia, en muchas ocasiones conocen qué son por medio del insulto, y pronto conocen la discriminación social que pueden padecer. Necesitan, sin duda, referentes positivos en los que reflejarse.


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Sistema binario. Nuestra sociedad está dividida en dos géneros, hombres y mujeres. El sexo femenino va unido al género mujer, y el sexo masculino al género hombre. Este sistema no contempla los cuerpos que no se corres­ponden con esta división, ni los cuerpos que asumen géneros correspon­dientes a los que esta sociedad ha asignado (personas trans, mujeres marimachos, hombres afeminados, personas intersexuales…).

Heteronorma. Nuestra sociedad está basada en un modelo binario, el cual además presupone únicamente personas heterosexuales. Impone un modelo tradicional en el que las relaciones están basadas en un modelo tradicional de familia. Por contra, la sexualidad, y la capacidad de relacionarse de las personas LGTBIQ, no se corresponden con este modelo tradicional.

¿Por qué LGTBIQfobia en lugar de homofobia? El termino homofobia nació para expresar el miedo irracional a la homosexualidad, y tiene una carga de odio, intolerancia, prejuicios… Es ampliamente conocido en nues­tro entorno, no tanto lesbofobia, transfobia… Si bien hay quien considera que es una palabra inclusiva, desde el punto de vista reivindicativo de la importancia de la no discriminación lingüística, cada día se utiliza más LG­TBIQfobia, incluyendo así a todos los colectivos, los cuales de una u otra manera sufren abuso verbal, emocional, físico o sexual.
Hay también que hacer ver que no existe solo un tipo de familia, la heterosexual, sino que el abanico de formas y tipos de entender lo que es una familia es muy variado y mucho más amplio y por ello más enriquecedor:

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Y que todavía hay países en el mundo, que por triste que pueda parecernos, pertenecer al colectivo LGTBIQ es un delito y puede conllevar pena de cárcel y de muerte:

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Montaje contra la LGTBIQ realizado por el alumnado del Proyecto de Igualdad de Género de 4º ESO: